7 de abril de 2011

RIESGOS DE SOBREPESO AL ABANDONAR EL CIGARRILLO



El argumento sobre la reforma de la 
Ley de Medidas Sanitarias frente al Tabaquismo –la conocida popularmente como Ley Antitabaco- presentado por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, prevé una disminución del consumo de tabaco del 3% al 4%. Si bien es verdad que estos resultados supondrán un alto beneficio para el sistema nacional de salud, no es menos cierto que conviene revisar determinadas tendencias contraproducentes derivadas de esta modificación en los consumos.

En este sentido, desde el Instituto de Obesidad se quiere recordar que diversos estudios sitúan entre dos y cuatro los kilos que suele ganar una persona al dejar de fumar. Este incremento –que se da durante la fase física de dependencia que abarca los cuatro primeros meses- se debe a un desorden en los hábitos alimenticios originado por la ansiedad derivada de la ausencia del tabaco.

El problema, no obstante, surge cuando, una vez superada esa fase física de adición, se mantiene el incremento progresivo de peso producido por una mala alimentación. De este modo, un hábito perjudicial –el tabaco- es sustituido por otro derivando en dificultades de obesidad y sobrepeso.

Para prevenir este riesgo, el Instituto de Obesidad recomienda cuidar especialmente los hábitos alimenticios, poniendo a disposición de aquellos interesados un equipo de profesionales para trabajar tanto la alimentación necesaria como la correcta terapia física y psicológica.

No en vano, cualquier tratamiento, y éste de modo especial ante la dificultad que entraña dejar de fumar, debe concebirse de manera multidisciplinaria, interviniendo criterios nutricionales y psicológicos. De esta manera se logra una mayor adhesión a la terapia y un mantenimiento del peso perdido.

Así, en lo que a alimentación se refiere, se recomienda evitar los estimulantes –te, café-, dado que su consumo va asociado a un mayor riesgo de recaída. Lo mismo se puede de decir de los productos hipercalóricos en general.

Como contrapartida, el Instituto de Obesidad apuesta por mantener una dieta equilibrada que contenga todos los alimentos necesarios para conseguir un estado nutricional óptimo. Para ello será necesario aportar una cantidad de nutrientes energéticos suficiente que permita, asimismo, llevar a cabo los procesos metabólicos y de trabajo físico y psicológico ya comentados con anterioridad. De este modo, el abandono del tabaco llevará aparejado un mantenimiento en el peso del paciente, produciendo una sensación de mejora y plenitud que facilitará la eliminación de los malos hábitos.